Mucho más que amasar: El increíble vínculo entre el juego sensorial y el desarrollo del lenguaje

Mucho más que amasar: El increíble vínculo entre el juego sensorial y el desarrollo del lenguaje

Cuando pensamos en un niño que está comenzando a decir sus primeras palabras, pensamos que para que aprenda a hablar necesita solamente de la repetición. Pero la ciencia ha demostrado que podemos utilizar otras herramientas como el juego sensorial para estimularlo.

¿Sabías esto? Yo cuando lo leí no lo podía creer: ¿cómo había un vínculo entre el juego y el habla? ¡Pero sí, tiene todo el sentido del mundo! Te cuento un poco más…

Primero aclemos a qué nos referimos cuando decimos “juego sensorial”. El juego sensorial involucra actividades en las que el niño pone en acción todos sus sentidos (olfato, vista, oído, tacto y gusto). Al utilizarlos a través de este tipo de propuestas y estar en contacto con diferentes texturas, sonidos y objetos de su entorno, el niño comienza a conocer el mundo.

Lo magnífico de esto es que a través de estas experiencias los niños desarrollan habilidades cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas. ¿Cómo pasa esto en el cerebro de los más chicos? Según diversos estudios de desarrollo infantil y fonoaudiología, existen tres razones clave:

  • Las manos y el habla están conectadas: El área del cerebro que controla el habla está pegadita a la zona que controla el movimiento de las manos. Por eso, científicos y psicopedagogos explican que estimular las manos es, literalmente, encender el cerebro para el habla. Cuando un niño amasa, aplasta o modela, está activando las mismas conexiones neuronales que después va a usar para soltar sus primeras palabras.
  • Genera conversaciones naturales (Sin presiones): Es muy difícil hacer hablar a un niño bajo presión ("¡decí tal palabra!", "¡repetí esto!"). En cambio, cuando toca algo que le llama la atención, la comunicación fluye sola. Las palabras surgen de forma espontánea por la experiencia real: “está fría”, “está suave”, “mirá cómo se aplasta”. Este diálogo amplía su vocabulario muchísimo más rápido.
  • Aporta calma y regulación: El lenguaje requiere paciencia, y un niño frustrado o sobreestimulado no se comunica bien. El juego con masas tiene un efecto terapéutico y regulador. Un niño relajado, concentrado y conectado con sus sentidos es un niño mucho más dispuesto a escuchar, imitar sonidos y expresarse sin miedo a equivocarse.

Fomentar el lenguaje en casa no tiene por qué ser una tarea aburrida y repetitiva (¡todo lo contrario!). Puede ser tan simple y lindo como sentarse juntos alrededor de la mesa con texturas y aromas naturales.

Te invitamos a conocer nuestras propuestas pensadas para despertar los sentidos de tus pequeños haciendo clic acá: www.pachitajuegosensorial.com